De cuando el emprendedor autónomo salta de alegría

Sobre lo sobresaltada, azarosa, venturosa, nunca monótona ni serena y siempre estremecedora y desafiante que es la vida del emprendedor autónomo.
Preparando clases de mi curso basado en la novela de Georges Perec La vie mode d’emploi, me detuve ante este párrafo que muestra algo de la vida de los profesores independientes.

Los pongo en situación:
Valène es un profesor de arte que dicta clases particulares en su taller.
Bartlebooth, su futuro alumno.
En la página 154, Perec narra la primera visita de Bartlebooth a quien será su profesor de acuarela y la reacción de este.




La première fois qu’il vint le voir, en janvier mille neuf cent vingt-cinq, Bartlebooth lui dit seulement qu’il voulait apprendre à fond l’art de l’aquarelle et qu’il souhaitait prendre une leçon quotidienne pendant dix ans. La fréquence et la durée de ces cours particuliers firent sursauter Valène qui se trouvait parfaitement heureux quand il avait décroché dix-huit leçons en un trimestre.

La primera vez que Bartlebooth fue a verlo, en enero de mil novecientos veinticinco, le dijo que quería aprender a fondo el arte de la acuarela y que deseaba tomar una clase diaria durante diez años. La frecuencia y la duración de aquellas clases particulares hicieron saltar de alegría a Valène, que se sentía felicísimo cuando conseguía dieciocho lecciones en un trimestre.

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