Estimulación de la lectura, por Ricardo Mariño
Para escribir hay que leer
En un curso sobre Literatura en el que seré alumna por estos meses, una de las consignas o propuestas de trabajo comenzaba por la reflexión acerca de "esas primeras lecturas que se hacen durante la infancia y la adolescencia".
Primero, recorrí mentalmente las mías —es decir, qué recordaba de los primeros libros leídos de manera más o menos independiente—. Y luego, pasó este libro por mi cabeza: Juvenilia de Miguel Cané que leí no hace tanto, ya siendo adulta y contando para entonces con varios años de experiencia de profesora de Lengua.
Lo busqué, obviamente, y comencé a hojearlo; me encontré con que allí había escrito no pocos comentarios sobre los márgenes y resaltado varios párrafos.
Por ejemplo, en el Capítulo III, había seleccionado tooooodaaaaaas estas líneas que a continuación transcribo:
(...) Maquinalmente tomé un libro que allí había y me fui con él. Una vez en clase, y cuando el silencio se restableció, me puse a leerlo. Era una traducción española de Los tres mosqueteros, de Dumas. Decir la impresión causada en mi espíritu por aquel mundo de aventuras, amores, estocadas, amistades sagradas, brillo y juventud, mundo desconocido para mí; decir la emoción palpitante con que seguía al hidalgo gascón desde su llegada a París hasta la noche sombría del juicio, el odio al cardenal, mi júbilo por los fracasos de éste, mi ilusión maravillosa, es hoy superior a mis fuerzas.
Toda esa noche, con un cabo de vela, encendido a hurtadillas, me la pasé leyendo. Al día siguiente no fui a los recreos, no salí de mi cuarto, y cuando al caer la tarde concluí el libro sólo me alentaba la esperanza de la continuación.
Escribí a mi madre, vinieron los Veinte años después, El vizconde de Bragelonne, que me costó lágrimas a raudales, un Luis XIV y su siglo, también de Dumas, crónica hecha sobre las memorias del tiempo —cuyo único defecto era a mis ojos no ver figurar en ella a D'Artagnan, principal personaje de la época, en mi concepto— y multitud de novelas españolas, cuidadosamente recortadas en folletines, unidos por alfileres, y algunos de cuyos títulos me acuerdo todavía, aunque después no los haya vuelto a ver. El espía del Gran Mundo, novela francesa, en la cual hay una especie de Calibán, pero bueno y fiel, que chupa en una herida el veneno de una víbora; La gran artista y la gran señora, que después he sabido fue por un año la "coqueluche" de las damas de Buenos Aires. La verdad de un epitafio, donde el héroe roba de un sepulcro a su amada, aletargada como Julieta, y le abre la mejilla de un feroz tajo para desfigurarla a los ojos de sus enemigos; El clavo, un individuo a quien le perforan el cráneo, durante el sueño, con un clavo invisible a la autopsia, pero que algunos años después aparece gravemente incrustado en su calavera, sobre la que un romántico medita en un cementerio, como Hamlet con el cráneo del "poor Yorick"; los Monjes de las Alpujarras y Men Rodrigo de Sanabria, dos de los mejores, tal vez los únicos romances realmente históricos de Fernández y González, con una brutalidad de acción propia de la época; el Hijo del Diablo, cuya primera parte me enloqueció, haciéndome soñar un mes entero con mantos encarnados, caballos galopando bajo la noche y el trueno, viejos alquimistas calvos y sombríos, etc.; Dos cadáveres, un salvaje romance de Soulié, que pasa en Inglaterra, bajo el efímero protectorado de Ricardo Cromwell, y cuyos dos personajes principales son los cuerpos de Carlos I y de Oliverio Cromwell, con sus féretros respectivos, sobre los que pasan cosas inauditas, etc., etc. Uno de los recuerdos más vigorosos que he conservado es la impresión causada por los Misterios del Castillo de Udolfo, de Ana Radcliffe, que cayó en mis manos en una detestable edición española, en tres tomos, con x en vez de j, y j en vez de i. (...)
Por medio de canjes y "razzias" en mis salidas de los domingos, más o menos autorizadas por los parientes que tenían bibliotecas, todo Dumas pasó, Fernández y Gonzáles (¡un saludo al Cocinero de su Majestad, que cruza mi memoria!), Pérez Escrich, que había ya ofendido el sentido común y el arte con unos veinte tomos, y una infinidad de novelas que no recuerdo ya. Un día supe que un compañero tenía La Hermana Gabriela, de Marquet. Me precipité a pedírsela, reclamando derechos de reciprocidad (...)
Y del Capítulo XXIII, había seleccionado el párrafo inicial (que a la luz de lo que precede parece más que previsible, ¿verdad?)
Fue un día bullicioso aquel en que se nos anunció que en breve empezaría a funcionar la clase de literatura regida por el señor Gigena. Teníamos hambre de lanzarnos en esa vía del arte; las novelas nos habían preparado el espíritu para esa tarea y nos parecía imposible que al año de curso no nos encontráramos en estado de escribir a nuestra vez un buen romance, con muchos amores, estocadas, sombras, luchas, escenas todas de descomunal efecto.
En fin, una idea aparece claramente: la lectura como trampolín necesario para la escritura.
La lecture. Des tips didactiques
De los verbos "del decir" y de los alumnos que todo lo hacen posible
Para cuando queremos hacer una votación
"Te digo más", actividades. Editando Wikipedia
.Aprender a aprender en diferentes contextos, no solamente de las personas que "nos fueron asignadas" como profesores en la escuela; por ejemplo, de lo disponible en Internet. Y así, en el futuro saber ejercer la capacidad de crear comunidades de aprendizaje informal, alrededor de un campo de interés.
.Comprobar que se aprende mucho en la medida en que "devolvemos" lo que aprendimos. Ayudar o intentar ayudar a otros, por ejemplo frente a determinada información, nos permite ser más conscientes de nuestro aprendizaje.
.En fin, no ser únicamente receptores, usuarios pasivos de la red; no tomar Internet como un mero lugar de acopio.
¿Cuál sería la actividad tan enriquecedora?
Editar un artículo de Wikipedia.
Por mi parte, además de los objetivos mencionados arriba, que valen para el aprendizaje en general, yo tenía estos otros relacionados directamente con mi clase de español lengua extranjera en un ámbito escolar:
.Encontrar una motivación extra a las actividades de comprensión lectora (comprender textos escritos para conocer y aprender nueva información, comparar información de diferentes fuentes, identificar la información relevante, evaluar la fiabilidad de las fuentes).
.Encontrar una motivación extra a las actividades de reescritura (dónde intercalar la información nueva, qué se debe reformular: ¿es posible continuar la enumeración? ¿sería útil un pronombre? ¿conviene agregar un párrafo con un nuevo subtítulo? ¿se respetan las pautas de puntuación y estilo propuestas? ...).
Los paneles de la muestra Los chicos con Fontanarrosa
El folleto Rosario. Circuito Fontanarrosa
Imágenes. ¡Fotos de la etapa "analógica" del proceso!
Como los alumnos conocieron al artista por medio de otros documentos, la primera visita a Wikipedia ya llevaba la consigna de "identificar allí la información faltante":
En el pizarrón clasificaron la información (qué datos aparecían y cuáles no):
"¡¡Me siento poderosa!!"
Nunca olvidaré esta frase dicha por Garance (que por entonces tenía 10 años) mientras editaba el artículo: había dimensionado perfectamente la responsabilidad y alcance de su trabajo.
Y esta fue una de las actividades que, al menos hasta el momento, más "dio que hablar", fuera del aula. Ver aquí.
Y ¿cómo seguiremos?
Quiero que sea una actividad de escritura en la que los alumnos vuelquen en su lengua toda la información, personal y profesional, que han aprendido acerca de nuestro artista.
Pedirles la escritura del artículo me parece un desafío más pertinente que el proponerles hacer una traducción del artículo existente.
*Sobre qué es pertinente escribir y en qué orden presentar la información en el nuevo artículo destinado a francófonos:
los alumnos ya reflexionaron especialmente en 2 instancias, durante la edición del artículo en español (que motiva esta Entrada de blog), y específicamente en francés cuando prepararon "el relato" de lo que diría un guía al recorrer junto a un público francófono otra de las muestras sobre las que trabajaron El mayor de mis afectos, ver Entrada alusiva aquí.
"Te digo más", el narrador Fontanarrosa. Tipos de cuentos
Entre los más de cien cuentos escritos por Roberto Fontanarrosa hay dos tipos que se destacan por su originalidad:
Los cuentos paródicos, son narraciones que llevan un modelo o formato textual hasta la exageración y el absurdo.
Prólogo, por ejemplo. Ver aquí.
Pero también Análisis político, la entrevista en Memorias de una estrella, el policial en El extraño caso de Lady Elwood, ver aquí, y muchos más.
Y los cuentos que reproducen escenas, allí solo encontramos diálogo puro: un ida y vuelta de la palabra, en un escenario (fácilmente) reconocible.
Estos diálogos son prueba del buen oído de Fontanarrosa para reproducir la lengua oral.
Uno nunca sabe, allí "escuchamos" a unos habitués en el bar El Cairo.
Ángela y Celita, dos hermanas y un "desconocido" en el comedor de una casa de barrio.
Cielo de los argentinos, un puñado de amigos alrededor de un asado.
*Promotion de la langue et la culture du pays d'accueil
*Performance sonore-littéraire à partir des textes de l'artiste argentin Roberto Fontanarrosa
AEFE, Agence pour l'Enseignement Français à l'Étranger / Liceo franco-argentino Jean Mermoz, Buenos Aires
Teatro El decibelio. "Escenarios sonoros" de un lado y otro del mar
"Te digo más", el humorista Fontanarrosa. Apoyándose en la gramática
*Promotion de la langue et la culture du pays d'accueil
*Performance sonore-littéraire à partir des textes de l'artiste argentin Roberto Fontanarrosa
AEFE, Agence pour l'Enseignement Français à l'Étranger / Liceo franco-argentino Jean Mermoz, Buenos Aires
Teatro El decibelio. "Escenarios sonoros" de un lado y otro del mar
Objetivo: Introducción a "Cien años de soledad"
La odisea literaria de un manuscrito, artículo donde el propio Gabriel García Márquez relata la historia de las pruebas de Cien años.
Algunos alumnos leerán el artículo publicado en el diario El País (España) en una versión abreviada y otros, según su nivel y experiencia en el uso del español, la infografía.
"Te digo más", el prologuista Fontanarrosa. En la ficción y en la vida
*Promotion de la langue et la culture du pays d'accueil
*Performance sonore-littéraire à partir des textes de l'artiste argentin Roberto Fontanarrosa
AEFE, Agence pour l'Enseignement Français à l'Étranger / Liceo franco-argentino Jean Mermoz, Buenos Aires
Teatro El decibelio. "Escenarios sonoros" de un lado y otro del mar




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