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De cuando el emprendedor autónomo salta de alegría

Sobre lo sobresaltada, azarosa, venturosa, nunca monótona ni serena y siempre estremecedora y desafiante que es la vida del emprendedor autónomo.
Preparando clases de mi curso basado en la novela de Georges Perec La vie mode d’emploi, me detuve ante este párrafo que muestra algo de la vida de los profesores independientes.

Los pongo en situación:
Valène es un artista que dicta clases particulares en su taller.
Bartlebooth, su futuro alumno.
En la página 154, Perec narra la primera visita de Bartlebooth a quien será su profesor de acuarela y la reacción de este.




La première fois qu’il vint le voir, en janvier mille neuf cent vingt-cinq, Bartlebooth lui dit seulement qu’il voulait apprendre à fond l’art de l’aquarelle et qu’il souhaitait prendre une leçon quotidienne pendant dix ans. La fréquence et la durée de ces cours particuliers firent sursauter Valène qui se trouvait parfaitement heureux quand il avait décroché dix-huit leçons en un trimestre.

La primera vez que Bartlebooth fue a verlo, en enero de mil novecientos veinticinco, le dijo que quería aprender a fondo el arte de la acuarela y que deseaba tomar una clase diaria durante diez años. La frecuencia y la duración de aquellas clases particulares hicieron saltar de alegría a Valène, que se sentía felicísimo cuando conseguía dieciocho lecciones en un trimestre.

Campaña de salvataje. Salvar palabras sencillas que a él le seguían hablando

 #Lengua española
#proyecto
Campaña de salvataje. "Salvemos 20 palabras del olvido"
#LiceoFranco-ArgentinoJeanMermoz



Sección:
Párrafos que nos motivan en la realización de este proyecto


En el capítulo LX conocemos al señor Cinoc. Primero no nos resulta muy simpático pero luego... 
CAPÍTULO LX
Cinoc, 1
(…)
Cinoc, que tenía a la sazón unos cincuenta años, ejercía una profesión curiosa: como decía él mismo, era «matapalabras»: trabajaba en la actualización de los diccionarios Larousse. Pero, mientras otros redactores se dedicaban a la búsqueda de voces y significaciones nuevas, él, para dejarles sitio, debía eliminar todas las palabras y acepciones que habían caído en desuso.

Cuando se jubiló, en mil novecientos sesenta y cinco, después de cincuenta y tres años de una labor escrupulosa, había hecho desaparecer cientos y miles de herramientas, técnicas, costumbres, creencias, dichos, manjares, juegos, apodos, pesos y medidas; había borrado del mapa decenas de islas, centenares de poblaciones y ríos, millares de cabeceras de partido; había relegado a su anonimato taxonómico centenares de tipos de vacas, especies de pájaros, insectos y serpientes, peces un poco especiales, variedades de moluscos, de plantas no del todo idénticas, tipos particulares de frutas y verduras; había hecho desvanecerse en la noche de los tiempos a cohortes de geógrafos, misioneros, entomólogos, Padres de la Iglesia, literatos, generales, Dioses & Demonios.

¿Quién iba a saber en lo sucesivo qué había sido el vigígrafo, «especie de telégrafo de vigías que se comunican unos con otros»? ¿Quién podría imaginar que había existido, quizá durante generaciones, «una maza de madera colocada en la extremidad de un palo para machacar los berros en las fosas inundadas» y que aquella maza se llamaba schuéle (chu–èle)? ¿Quién se acordaría del velocímano?

VELOCÍMANO (s. m.)
(del lat. velox, ocis, veloz, y manus, mano). Aparato de locomoción, especial para niños, en forma de caballo, montado sobre tres o cuatro ruedas; se llama también caballo mecánico.

¿Dónde estaban (…) aquellas palatines, pieles que llevaban las mujeres al cuello en invierno, llamadas así por la princesa Palatina, que introdujo su uso en Francia durante la minoría de Luis XIV (…)?

¿Qué había sido de (…)? ¿Y de Albert de Routisie (Basilea, 1834-Mar Blanco, 1867)? Poeta y novelista francés. Gran admirador de Lomonossov, decidió ir en peregrinación a Arkhangelsk, su ciudad natal, pero el buque naufragó cuando iba a llegar a puerto. Después de su muerte, su hija única, Irène, publicó su novela incompleta, Los cien días, una selección de poemas, Los ojos de Melusina, y, con el título de Lecciones, una admirable colección de aforismos que sigue siendo su obra más acabada.

¿Quién sabría en lo sucesivo que François Albergati Capacelli era un dramaturgo italiano nacido en Bolonia en 1728 y que la puerta de bronce del obitorio de Carennac se debía al fundidor Rondeau (1493-1543)?  

Cinoc empezó a vagar por las orillas del Sena, revolviendo los puestos de libros, hojeando novelas a diez céntimos, ensayos pasados de moda, guías de viaje caducadas, viejos tratados de fisiología, mecánica o moral, atlas anticuados en los que aún aparecía Italia como un mosaico de pequeños reinos. Más tarde acudió a la biblioteca municipal del distrito XVII, en la calle Jacques Binjen, donde se hacía bajar del desván infolios polvorientos, manuales Roret, libros de la Biblioteca de las Maravillas y viejos diccionarios (…).

Por último, cuando hubo agotado los recursos de la biblioteca del barrio, se atrevió a inscribirse en la Biblioteca Sainte-Geneviève y comenzó a leer a aquellos autores cuyos nombres veía grabados en la fachada, al entrar (…).

Leía lentamente, apuntaba las palabras raras y poco a poco tomó cuerpo su proyecto y decidió redactar un gran diccionario de voces olvidadas, no para perpetuar el recuerdo de los Akkas, pueblo enano negro del África central, o de Jean Gigoux, pintor de cuadros históricos, o Henri Romagnesi, compositor de romanzas, 1781-1851, ni para eternizar el escolecóbroto, coleóptero tetrámero de la familia de los longicornios, tribu de los cerambicinios, sino para salvar palabras sencillas que a él le seguían hablando.

En diez años reunió más de ocho mil, a través de las cuales quedó descrita una historia hoy apenas transmisible:

RONDELIN (s. m. raíz rond) Voz burlesca usada por Chapelle para designar un hombre muy gordo: Para ver al buen rondelin no es menester catalejo.

CADETTE (s. f.) Piedra labrada usada para el adoquinado.

BEAUCEANT (s. m.) Estandarte de los Templarios.

LOUISETTE (s. f.) Nombre dado por algún tiempo a la guillotina, cuyo invento se atribuía al Doctor Louis. «Louisette era el nombre amistoso que daba Marat a la guillotina» (Victor Hugo).

RUISSON (s. m.) Canal para vaciar las salinas.

TIERÇON (s. m.) Cost. ant. Medida de líquidos que equivalía a la tercera parte de la medida entera. El tierçon tiene una capacidad de: en París 89,41 litros, en Burdeos 150,80 litros, en Champaña 53,27 litros, en Londres 158,08 litros y en Varsovia 151,71 litros.

GIBRALTAR (s. m.) Dulce de pastelería.

HACHARD (s. m.) Cizalla para cortar hierro.

FEURRE (s. m.) Paja de cualquier clase de trigo. Paja larga para reparar sillas.

VIGNON (s. m.) Retama espinosa, aulaga.

ROQUELAURE (s. f.) (Del nombre de su inventor, el duque de Roquelaure.) Especie de gabán abrochado por delante de arriba abajo con botones.

LOUPIAT (s. m.) Pop. Borracho. «Buena la había hecho, con su loupiat de marido.» (E. Zola.)(…)

🧩Leer aquí versión original en francés / traducción al español.

Campaña de salvataje. "Salvemos 20 palabras del olvido"


Esto tiene continuación. Ver Campaña de salvataje. Todas las Entradas.

Campaña de salvataje. Sauver des mots simples qui continuaient encore à lui parler

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Campaña de salvataje. "Salvemos 20 palabras del olvido"
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Párrafos que nos motivan en la realización de este proyecto


Dans le chapitre LX nous faisons connaissance avec M. Cinoc. Au début, nous ne le trouvons pas trop sympathique mais puis...

CHAPITRE LX
Cinoc, 1
(…)
Cinoc, qui avait alors une cinquantaine d’années, exerçait un curieux métier. Comme il le disait lui-même, il était « tueur de mots » : il travaillait à la mise à jour des dictionnaires Larousse. Mais alors que d’autres rédacteurs étaient à la recherche de mots et de sens nouveaux, lui devait, pour leur faire de la place, éliminer tous les mots et tous les sens tombés en désuétude.

Quand il prit sa retraite, en mille neuf cent soixante-cinq, après cinquante-trois ans de scrupuleux services, il avait fait disparaître des centaines et des milliers d’outils, de techniques, de coutumes, de croyances, de dictons, de plats, de jeux, de sobriquets, de poids et de mesures ; il avait rayé de la carte des dizaines d’îles, des centaines de villes et de fleuves, des milliers de chefs-lieux de canton ; il avait renvoyé à leur anonymat taxinomique des centaines de sortes de vaches, des espèces d’oiseaux, d’insectes et de serpents, des poissons un peu spéciaux, des variétés de coquillages, des plantes pas tout à fait pareilles, des types particuliers de légumes et de fruits ; il avait fait s’évanouir dans la nuit des temps des cohortes de géographes, de missionnaires, d’entomologistes, de Pères de l’Église, d’hommes de lettres, de généraux, de Dieux & de Démons.

Qui désormais saurait ce qu’avait été le vigigraphe, « espèce de télégraphe de vigies qui se correspondent » ? Qui désormais pourrait imaginer qu’il avait existé pendant peut-être des générations une « masse de bois placée au bout d’un bâton pour fouler le cresson dans les fosses inondées » et que cette masse se nommait une schuèle (chu-èle) ? Qui se souviendrait du vélocimane ?

VÉLOCIMANE (n. m.)
(du lat. velox, ocis, rapide, et manus, main). Appareil de locomotion, spécial pour les enfants, en forme de cheval, monté sur trois ou quatre roues, et dit aussi cheval mécanique.

Où étaient passés (…) ces palatines, fourrures que les femmes portaient sur le cou en hiver, ainsi nommées de la princesse Palatine qui en introduisit l’usage en France sous la minorité de Louis XIV (…) ?

Qu’étaient devenus (…) ? Et Albert de Routisie (Bâle, 1834-En mer Blanche, 1867). Poète et romancier français. Grand admirateur de Lomonossov, il décida de faire un pèlerinage à Arkhangelsk, sa ville natale, mais le navire fit naufrage juste avant d’arriver au port. Après sa mort, sa fille unique, Irène, publia son roman inachevé, Les Cent-Jours, un choix de poèmes, Les Yeux de Mélusine, et, sous le titre de Leçons, un admirable recueil d’aphorismes qui reste son ouvrage le plus achevé.

Qui saurait désormais que François Albergad Capacelli était un dramaturge italien né à Bologne en 1728, et que c’est au maître fondeur Rondeau (1493-1543) que l’on devait la porte de bronze de la chapelle obituaire de Carennac ?

Cinoc se mit à traîner le long des quais, fouillant les étals des bouquinistes, feuilletant des romans à deux sous, des essais démodés, des guides de voyages périmés, des vieux traités de physiologie, de mécanique ou de morale, des atlas surannés où l’Italie apparaissait encore comme un bariolage de petits royaumes. Plus tard il alla emprunter des livres à la bibliothèque municipale du XVIIe arrondissement, rue Jacques-Bingen, se faisant descendre des combles des in-folio poussiéreux, des manuels Roret, des livres de la Bibliothèque des Merveilles, et des vieux dictionnaires (…).

Enfin, quand il eut épuisé les ressources de sa bibliothèque de quartier, il alla, s’enhardissant, s’inscrire à Sainte-Geneviève et il se mit à lire les auteurs dont, en entrant, il voyait les noms gravés sur la façade (…).

Cinoc lisait lentement, notait les mots rares, et peu à peu son projet prit corps et il décida de rédiger un grand dictionnaire des mots oubliés, non pas pour perpétuer le souvenir des Akkas, peuple nègre nain de l’Afrique centrale, ou de Jean Gigoux, peintre d’histoire, ou d’Henri Romagnesi, compositeur de romances, 1781-1851, ni pour éterniser le scolécobrote, coléoptère tétramère de la famille des longicornes, tribu des cérambycins, mais pour sauver des mots simples qui continuaient encore à lui parler.

En dix ans il en rassembla plus de huit mille, au travers desquels vint s’inscrire une histoire aujourd’hui à peine transmissible :

RONDELIN (s. m., rad. rond) Mot burlesque dont Chapelle s’est servi pour désigner un homme fort gros : Pour le voir le bon rondelin Point n’est besoin de longue-vue.

CADETTE (s. f.) Pierre de taille propre au pavage.

BEAUCÉANT (s. m.) Étendard des Templiers.

LOUISETTE (s. f.) Nom qui fut donné pendant quelque temps à la guillotine, dont on attribuait l’invention au Docteur Louis. « Louisette était le nom d’amitié que Marat donnait à la guillotine » (Victor Hugo).

RUISSON (s. m.) Canal pour vider un marais salant.

TIERÇON (s. m.) Anc. cout. Mesure de liquide qui contenait le tiers d’une mesure entière. Le tierçon a une contenance de : à Paris 89 litres 41, à Bordeaux 150 litres 80, en Champagne 53 litres 27, à Londres 158 litres 08 et à Varsovie 151 litres 71.

GIBRALTAR (s. m.) Entremets de pâtisserie.

HACHARD (s. m.) Cisaille pour le fer.

FEURRE (s. m.) Paille de toute sorte de blé. Paille longue pour rempailler les chaises.

VIGNON (s. m.) Genêt piquant.

ROQUELAURE (s. f.) (Du nom de son inventeur, le duc de Roquelaure.) Espèce de manteau fermé sur le devant par des boutons, depuis le haut jusqu’en bas.

LOUPIAT (s. m.) Pop. Ivrogne. « Elle était bien plantée avec un loupiat de mari. » (É. Zola.)
(…)

🧩Leer aquí versión original en francés / traducción al español.
 
Campaña de salvataje. "Salvemos 20 palabras del olvido"


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Lire les couvertures pour, entre autres, développer la sensibilité sémiotique

Depuis très longtemps je « collectionnais » des photos de couvertures (différentes langues, maisons d'édition, années de publication, etc.) de « LA VIE MODE D'EMPLOI », le roman publié par Georges Perec en 1978. En voilà quelques unes :


Puis, quand j'ai commencé à lire ce roman dans le cadre d'un cours FLE, j'ai voulu montrer à mes étudiants la créativité et la richesse que ces couvertures nous offraient ce qui explique la création de cet album de puzzles* :

Jouez ici !

Au début, je montrais à mes étudiants ces couvertures juste à titre d'illustration et comme déclencheurs d'expression orale ; je leur proposais de restituer les puzzles afin de découvrir l'image retenue par chaque édition et en faire une description, un commentaire... Je ne me servais pas spécialement des couvertures, en fait.  
Ce n'est qu'après la lecture d'un ouvrage de Jean-Pierre Goldenstein, « Entrées en littérature » —que j'ai acheté motivée par quelques lignes de sa quatrième de couverture : « (...) propositions méthodologiques théoriques et pratiques [pour] aborder le fait littéraire de façon rénovée »— que j'ai commencé à réfléchir à la vraie richesse de l'appareil paratextuel.

J'en transcris ci-après le début du chapitre 4. Je souhaite que ces quelques paragraphes vous motivent à commencer à développer la sensibilité sémiotique chez vos étudiants !


Il s'agit dans ce chapitre d'apprendre à faire porter notre attention sur ce qui précède le texte, afin de montrer que les divers éléments du hors-texte (nom de l'auteur, titre de l'ouvrage, appartenance générique, nom de l'éditeur, épigraphe, dédicace, préface, postface, bibliographie, prière d'insérer, bande de lancement...), l'appareil paratextuel donc, informe la lecture de façon non négligeable et participe à sa façon d'une entrée en littérature conséquente.

À la croisée du linguistique et de l'iconique, l'appareil paratextuel nous propose une série d'observations qui touchent autant à l'apprentissage de la langue que de la culture et de la civilisation auxquelles le texte-objet choisi appartient.

Apprendre à ne pas se ruer sur le texte comme seul lieu dépositaire de sens convie le lecteur à exercer ce que l'on pourrait appeler sa sensibilité sémiotique. Élaborer des hypothèses concernant la construction du sens du texte avant le texte permet d'insérer la lecture dans le cadre de production/réception qui est le sien : celui d'une institution tributaire d'une économie de marché comme de consommation de biens culturels.

 

*Il m'arrive très fréquemment de travailler avec des puzzles en cours de langue : Voir ici d'autres exemples d'exploitation didactique. 


Tous les Billets de la série « FRANÇAIS - Mode d'emploi. OuLiPo », voir ici. 

Georges Perec et Paul Klee. La chambre

Je me suis intéressée à la biographie et à l'œuvre de Paul Klee tout spécialement à partir de l'épigraphe choisi par Georges Perec pour le préambule de son roman « LA VIE MODE D'EMPLOI » : 

L'œil suit les chemins qui lui ont été ménagés dans l'œuvre
(Pädagogisches Skizzenbuch)


Et dès que j'ai commencé à lire sur Paul Klee je n'ai pas cessé de trouver des coïncidences entre lui et Georges Perec ; entre le travail, plutôt, de ces deux artistes, l'un peintre, l'autre écrivain.
En voilà un exemple : le thème de la chambre. 

Voir ici.
Para comprender el mundo circundante y para conocerse a sí mismo, el joven Klee miraba a su alrededor y trataba de conocer el espacio que tenía más cerca, el de su habitación; así, la dibujó como se le aparecía realmente en 1896.

Voir ici.
Luego, en 1897, trazó su planta, en un análisis preciso en sus detalles, incluso con anotaciones que denotan casi el deseo de apropiarse de ese espacio.

Dans « La chambre », un des chapitres d' « ESPÈCES D'ESPACES », on lit :

Je garde une mémoire exceptionnelle, je la crois même assez prodigieuse, de tous les lieux où j'ai dormi (...) il me suffit simplement, lorsque de suis couché, de fermer les yeux et de penser avec un minimum d'application à un lieu donné pour que presque instantanément tous les détails de la chambre, l'emplacement des portes et des fenêtres, la disposition des meubles, me reviennent en mémoire, pour que, plus précisément encore, je ressente la sensation presque physiqye d'être à nouveau couché dans cette chambre.
Ainsi :
ROCK (Cornouailles)
Été 1954
Lorsque l'on ouvre la porte, le lit est presque tout de suite à gauche. C'est un lit très étroit, et la chambre aussi est très étroite (à quelques centimètres près, la largeur du lit plus la largeur de la porte, soit guère plus d'un mètre cinquante) et elle n'est pas beaucoup plus longue que large. Dans le prolongement du lit, il y a une petite armoire-penderie. Tout au fond une fenêtre à guillotine. À droite, une table de toilette à dessus de marbre, avec une cuvette et un pot d'eau, dont je ne crois pas m'être beaucoup servis.
Je suis presque sûr qu'il y avait une reproduction encadrée sur le mur de gauche, en face du lit : non pas n'importe quelle chromo, mais peut-être un Renoir ou un Sisley (...).


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De mirar y de las obras y sus títulos

¡¿Será por esto que me gusta tanto proponerles a los alumnos imaginar y escribir títulos a las obras!?
.uno que tenga una comparación 
.uno extensísimo, que ocupe una línea completa, de 10,12 palabras o más
.uno de una sola palabra
.uno que contenga un nombre propio
.uno que contenga un número
.uno que parezca el comienzo de una historia
.uno que contenga al menos un gerundio
.uno que no tenga relación con la obra (¡!)
.uno que tenga un sustantivo abstracto
.uno que...
.uno que...

(1)

Ayer acompañé a una colega de la escuela, Victoria, profesora de Arte, y a sus alumnos a visitar una exposición artística: 
Eugenio Cuttica. La mirada interior, en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Disfruté mucho de la exposición. Y me gustó escuchar a Victoria estimular a los chicos a mirar y mirar; y también me gustó lo que les dijo cuando uno de ellos comentó, curioso, uno de los títulos: "No dejen de leer los títulos; a menudo los artistas nos dejan allí pistas a seguir en las obras".

(2)

No sé si Victoria ha leído La vie mode d'emploi, el lunes se lo preguntaré. Lo que sí sé es que esas dos "consignas" que ella pasó insistentemente a sus alumnos en el museo me las encontré hoy casi textuales en este libro. 
¡Gran emoción!

"Mirá, con los ojos bien abiertos, mirá."

"El ojo sigue los caminos que le han marcado sobre la obra."

(1) (2)


Ejemplos/Propuestas:
"¿Qué título pondrían a esta obra en español?", ver aquí.
"La moda de William H. Johnson", ver aquí.


Un regalo final, del artista Quino:


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