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Estimulación de la lectura, por Ricardo Mariño

(Algunas) "Máximas y mínimas sobre estimulación de la lectura", por Ricardo Mariño.






Tomadas de la ponencia presentada por el autor en la mesa redonda "La lectura continúa", realizada en el marco de las Jornadas para Docentes y Bibliotecarios "Escenarios para la promoción de la lectura" en la 15ª Feria del Libro Infantil y Juvenil (Buenos Aires, julio de 2004). 




La cathédrale de Rouen, Bibliotheca

Para escribir hay que leer

En un curso sobre Literatura en el que seré alumna por estos meses, una de las consignas o propuestas de trabajo comenzaba por la reflexión acerca de "esas primeras lecturas que se hacen durante la infancia y la adolescencia". 

Primero, recorrí mentalmente las mías —es decir, qué recordaba de los primeros libros leídos de manera más o menos independiente—. Y luego, pasó este libro por mi cabeza: Juvenilia de Miguel Cané que leí no hace tanto, ya siendo adulta y contando para entonces con varios años de experiencia de profesora de Lengua.
Lo busqué, obviamente, y comencé a hojearlo; me encontré con que allí había escrito no pocos comentarios sobre los márgenes y 
resaltado varios párrafos. 

Por ejemplo, en el Capítulo III, había seleccionado tooooodaaaaaas estas líneas que a continuación transcribo:

(...) Maquinalmente tomé un libro que allí había y me fui con él. Una vez en clase, y cuando el silencio se restableció, me puse a leerlo. Era una traducción española de Los tres mosqueteros, de Dumas. Decir la impresión causada en mi espíritu por aquel mundo de aventuras, amores, estocadas, amistades sagradas, brillo y juventud, mundo desconocido para mí; decir la emoción palpitante con que seguía al hidalgo gascón desde su llegada a París hasta la noche sombría del juicio, el odio al cardenal, mi júbilo por los fracasos de éste, mi ilusión maravillosa, es hoy superior a mis fuerzas. 

Toda esa noche, con un cabo de vela, encendido a hurtadillas, me la pasé leyendo. Al día siguiente no fui a los recreos, no salí de mi cuarto, y cuando al caer la tarde concluí el libro sólo me alentaba la esperanza de la continuación.  

Escribí a mi madre, vinieron los Veinte años después, El vizconde de Bragelonne, que me costó lágrimas a raudales, un Luis XIV y su siglo, también de Dumas, crónica hecha sobre las memorias del tiempo —cuyo único defecto era a mis ojos no ver figurar en ella a D'Artagnan, principal personaje de la época, en mi concepto— y multitud de novelas españolas, cuidadosamente recortadas en folletines, unidos por alfileres, y algunos de cuyos títulos me acuerdo todavía, aunque después no los haya vuelto a ver. El espía del Gran Mundo, novela francesa, en la cual hay una especie de Calibán, pero bueno y fiel, que chupa en una herida el veneno de una víbora; La gran artista y la gran señora, que después he sabido fue por un año la "coqueluche" de las damas de Buenos Aires. La verdad de un epitafio, donde el héroe roba de un sepulcro a su amada, aletargada como Julieta, y le abre la mejilla de un feroz tajo para desfigurarla a los ojos de sus enemigos; El clavo, un individuo a quien le perforan el cráneo, durante el sueño, con un clavo invisible a la autopsia, pero que algunos años después aparece gravemente incrustado en su calavera, sobre la que un romántico medita en un cementerio, como Hamlet con el cráneo del "poor Yorick"; los Monjes de las Alpujarras y Men Rodrigo de Sanabria, dos de los mejores, tal vez los únicos romances realmente históricos de Fernández y González, con una brutalidad de acción propia de la época; el Hijo del Diablo, cuya primera parte me enloqueció, haciéndome soñar un mes entero con mantos encarnados, caballos galopando bajo la noche y el trueno, viejos alquimistas calvos y sombríos, etc.; Dos cadáveres, un salvaje romance de Soulié, que pasa en Inglaterra, bajo el efímero protectorado de Ricardo Cromwell, y cuyos dos personajes principales son los cuerpos de Carlos I y de Oliverio Cromwell, con sus féretros respectivos, sobre los que pasan cosas inauditas, etc., etc. Uno de los recuerdos más vigorosos que he conservado es la impresión causada por los Misterios del Castillo de Udolfo, de Ana Radcliffe, que cayó en mis manos en una detestable edición española, en tres tomos, con x en vez de j, y j en vez de i. (...)

Por medio de canjes y "razzias" en mis salidas de los domingos, más o menos autorizadas por los parientes que tenían bibliotecas, todo Dumas pasó, Fernández y Gonzáles (¡un saludo al Cocinero de su Majestad, que cruza mi memoria!), Pérez Escrich, que había ya ofendido el sentido común y el arte con unos veinte tomos, y una infinidad de novelas que no recuerdo ya. Un día supe que un compañero tenía La Hermana Gabriela, de Marquet. Me precipité a pedírsela, reclamando derechos de reciprocidad (...)


Y del Capítulo XXIII, había seleccionado el párrafo inicial (que a la luz de lo que precede parece más que previsible, ¿verdad?)  

Fue un día bullicioso aquel en que se nos anunció que en breve empezaría a funcionar la clase de literatura regida por el señor Gigena. Teníamos hambre de lanzarnos en esa vía del arte; las novelas nos habían preparado el espíritu para esa tarea y nos parecía imposible que al año de curso no nos encontráramos en estado de escribir a nuestra vez un buen romance, con muchos amores, estocadas, sombras, luchas, escenas todas de descomunal efecto. 

En fin, una idea aparece claramente: la lectura como trampolín necesario para la escritura.

El francés (¡y el japonés!) / Le français (et le japonais !)


No es un ensayo ni un manual de didáctica. Es una novela. 
Eso explica mi sorpresa al encontrar durante su lectura tantos, y muy "reales" además, comentarios y diálogos referidos a la enseñanza-aprendizaje de lenguas.

Contexto: 
Una joven escritora belga (Amélie) regresa a Japón —país donde nació y vivió algunos años de su infancia— a estudiar japonés en la universidad y un poco también para poner a prueba sus recuerdos de niña y con el deseo de escribir.
Al mismo tiempo, da clases de francés a un joven tokiota (Rinri) y no cuento más sobre la trama, por prudencia ;-)

El título de la novela es Ni d'Ève ni d'Adam y su autora, Amélie Nothomb. 
A medida que la leía fui subrayando esas reflexiones relacionadas con mi profesión de profesora de lengua extranjera que ahora me da gusto transcribir y compartir aquí.
...

Il ne s'agit pas d'un essai ni d'un manuel de didactique mais d'un roman.
Voilà ce qui explique ma surprise au moment d'y retrouver divers, et certainement vraisemblables, commentaires et dialogues concernant l'enseignement-apprentissage des langues.

Contexte :
Une jeune écrivaine belge (Amélie) retourne au Japon —pays où elle est née et a habité pendant son enfance— pour étudier le japonais ainsi que pour revivre ses souvenirs et mener à bien un travail d'écriture.
Elle assure en même temps des cours de français à un jeune tokyoïte (Rinri) et j'arrête là mon récit, par prudence ;-) 

Le titre du roman est Ni d'Ève ni d'Adam et le nom de son auteure, Amélie Nothomb. 
Pendant la lecture, j'ai souligné ces réflexions et paragraphes liés à ma profession d'enseignante en langues étrangères ; j'ai pris plaisir à les transcrire et les partager maintenant ici.













De los verbos "del decir" y de los alumnos que todo lo hacen posible

decir, comentar, expresar, acotar, agregar, revelar, añadir, 
gritar, repetir, afirmar, aclarar, replicar, refunfuñar, 
quejarse, preguntar, preguntarse, protestar, cuestionar, 
poner en duda, sospechar, murmurar, susurrar, vociferar, 
insultar, razonar, meditar, confiar, contar, relatar, explicar, 
narrar, definir, ejemplificar, opinar, dudar, 
pensar, refutar, elucubrar, contentarse, lamentarse, 
argumentar, felicitar, halagar, criticar, aclamar

¡Verbos del decir!

Antes de la pandemia y la omnipresencia de las pantallas digitales usábamos pizarrones blancos y marcadores de colores y antes de ello, pizarrones negros o verdosos y tizas generalmente blancas.
Nunca tuve la famosa "letra de maestra" sin embargo comparto aquí una buena foto, bah, eso creo.

Por el año en que leo que tomé esta foto, deduzco que los verbos "del decir" que transcribí eran los que los alumnos identificaron en El cerco de Juan Martini. 
Comentario al caso: hay años, hay ciertos grupos de alumnos —mejor dicho—, que te hacen sentir que todo es posible; por ejemplo, leer esa novela en un curso de español como lengua extranjera.
¿Habrá profesión más linda?


Entrada relacionada:

Objetivo: Introducción a "Cien años de soledad"

Objetivo: 
Introducción a la lectura de la novela de Gabriel García Márquez: "Cien años de soledad". 
Tal lo expresado en Objetivo: Introducción al “Quijote”, el propósito suena muy ambicioso... lo que hago en realidad es: "poner en tema" a alumnos que están aprendiendo a usar la lengua española y que en el marco del curso que sigue al mío, "leerán" Cien años pues forma parte de la lista de obras seleccionadas.  ¡Así lo indica el programa! 

Materia: 
Espagnol/Accueil (ELE pero también Español como lengua de escolarización)
Público: 
Preadolescentes y adolescentes (de nacionalidades y lenguas maternas diversas) 

El plan comienza sirviéndonos de diferentes tipos de documentos para:
-Situar a los alumnos frente a esa megahistoria que los espera el año siguiente; entrar en tema, “decodificando”, poniendo en palabras los mapas de Macondo y el famoso árbol genealógico de los Buendía.

Ver aquí. 
Otro mapa, aquí.

Ver aquí. 
Este árbol, mis alumnos ya lo conocen: 
inaugura el Tablero Relaciones (que armé para "trabajar" vocabulario) 

Ver también Los Buendía; este* es otro árbol que me gusta. Al aparecer en el diario en que se publicó el capítulo 1, tiene un aire de "árbol oficial".


Ver aquí.
Esta infografía es de lectura ineludible pues enriquece la información 
del árbol con descripciones simples de los personajes 
y ya anticipa la acción. 


-Ganar su curiosidad presentándoles algunos datos biográficos del autor y especialmente los detalles sobre la escritura de la novela y lo “increíble” que fue el proceso de su publicación.

2 posibles documentos: 
La odisea literaria de un manuscrito, artículo donde el propio Gabriel García Márquez relata la historia de las pruebas de Cien años. 
Y la siguiente infografía:

Ver aquí.
Esta infografía me gusta especialmente 
por ser mi hijo Ramiro quien me la pasó :-)

Algunos alumnos leerán el artículo publicado en el diario El País (España) en una versión abreviada y otros, según su nivel y experiencia en el uso del español, la infografía.

-Hacer que conozcan la celebridad que alcanzó Cien años en todo el mundo y motivarlos a su exploración y lectura; tiene ese fin presentarles la infinidad de traducciones a casi todos los idiomas modernos: 

 
 
Fotos tomadas en la muestra El año mágico de García Márquez, 
montada en 2017 en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Buenos Aires).
Ver más aquí.

y las “reseñas” de otros escritores de renombre:




Y el plan termina con la lectura del primer capítulo, en realidad una versión del mismo "acortada" por mí (según el grupo, puede ser también lectura y escucha), luego de aprender que Cien años vio la luz en el diario El Espectador (Colombia):


y la memorización del celebérrimo primer párrafo:



Y lo que sigue a esto ¡ya toca a mis colegas!


Todos los documentos que llevo al aula, los mencionados aquí más otros que aquí no comenté, están disponibles en el Tablero Literatura. Por ejemplo:
Dibujos del artista Carlos Ferreyra inspirados en la novela:

Ver aquí.


*Intentando usar la nueva ortografía de la lengua española

La riqueza del imperfecto

La riqueza del tiempo Imperfecto del modo Indicativo.

Decidí transcribir este párrafo para motivarme a no ceder ante las simplificaciones sobre el valor de este tiempo verbal que a menudo se proponen en la clase de lengua extranjera.


(...) Esas detenciones apelan al pretérito imperfecto de los verbos. El imperfecto prolonga el pasado en el presente. Revela la inscripción de la vida que fue, en la actualidad. Recupera la dimensión histórica del hombre, quien tiene en este acto presente una raíz vital que lo alimenta. Es el tiempo de la vuelta del hombre sobre sí mismo: el acto de ahora que descubre la proyección de la vida humana y su carácter de transcurso. El que corresponde a la conciencia del pasado y del futuro, porque enseña que aquello preterido se proyectaba hacia el porvenir. Da la conciencia de que esta actualidad fue, en aquel momento, futuro. En tal experiencia se engendran la intuición y la noción de que en el presente alienta lo venidero (...).
Estudio preliminar a cargo de Íber H. Verdugo
La gran aldea, Lucio V. López





Ray Bradbury. Sobre la escuela y los errores

22 de agosto
Escuché que hoy se recuerda el nacimiento de Ray Bradbury y me dieron ganas de releer algo suyo...

Comparto 2 párrafos que tenía marcados en Fahrenheit 451. Páginas 39 y 115 respectivamente.

Bah... en realidad es mucho lo que allí encontré marcado, subrayado y señalado en su momento por mí pero recién, al decidir qué compartir aquí, me quedé con estos pasajes por encontrarlos directamente relacionados con nuestra profesión.
¡Que los disfruten!




Otros documentos que publiqué sobre este artista y su obra:
.¡Vaya homenaje! Fuck Me, Ray Bradbury, Rachel Bloom.
.El peatón, relecturas en formato video. Y aquí en formato dibujo.

Literatura en clase de ELE, La tierra de las papas

La tierra de las papas, Paloma Bordons

Me está gustando mucho trabajar con esta obra. Me estoy sintiendo muy cómoda con su lectura y lo más importante: creo que mis alumnas están experimentando lo mismo. 

Propuse leer esta novela a unas alumnas como trabajo complementario al realizado en el aula (curso ELE, Español lengua extranjera, en un ámbito escolar) y creo que fue una buena opción.

Entre todo lo bueno que le encontré están por ejemplo las muchas opciones (excusas) que nos da de "salirnos" del propio relato para alternar la lectura con otros tipos de texto:
titulares de la prensa,
recetas,
fichas descriptivas de lugares,
intercambio de cartas,
entradas de atlas,
afiches de campañas de concientización,
carteles y pancartas urbanas,
etc. 
En fin, todos esos documentos "de la vida diaria" de los que permanentemente nos servimos en las clases de lenguas extranjeras.  

Y esta novela nos "invita" o motiva también a alternar su lectura con páginas de autores ya célebres, de esos que, en razón de la densidad y refinamiento de su estilo, en la clase de lengua extranjera abordamos lentamente y de a poco.
Como ejemplo de esto último, copio a continuación el enlace al capítulo 1 de La tierra... y otro a un texto de Julio Cortázar que seguramente inspiró a la autora. Y que, como verán, inspiró también a artistas de otras disciplinas: allí agregué enlace a una interpretación audio y a otra audiovisual:

La tierra de las papas, capítulo 1
Instrucciones para llorar

Si algún colega está "trabajando" con esta novela, ¡me gustaría saberlo! Seguramente podríamos intercambiar notas, estrategias de lecturas, impresiones... ¡Muchas gracias!


Anexo:


¡La estética de lo cotidiano!
A continuación el enlace a un Expo que acabo de publicar reuniendo las fotos que les "regalo" a las alumnas al finalizar la lectura de cada capítulo:
"La tierra de las papas"